Este preprint explora si un cuestionario MBTI de 93 elecciones forzadas puede describir patrones de respuesta de seis LLM, si esos patrones cambian con prompts y si el entrenamiento continuado con distintos corpus altera la etiqueta final. El procedimiento cuenta respuestas E/I, S/N, T/F y J/P y convierte cada par por mayoría en uno de 16 tipos. Produce etiquetas distintas, por ejemplo, ENTJ para ChatGPT, INTJ para GPT-4, ISTJ para BLOOM-7B e INFJ para OpenLLaMA-7B-v2, y muestra que un prompt explícito transforma ChatGPT de ENTJ a INFP, mientras BLOOM y Baichuan cambian poco. Tras continuar el entrenamiento de BLOOM y OpenLLaMA con Wikipedia china, preguntas-respuestas o APE210K, algunas cuentas y etiquetas también varían. Estos son resultados descriptivos sobre respuestas a un test y sensibilidad a intervenciones, no evidencia de que los modelos posean personalidad. La categorización es muy frágil: varias letras dependen de empates o márgenes de uno o dos ítems; el código asigna los empates sistemáticamente a I/N/F/P; GPT-4 excluye rechazos; no hay repeticiones, incertidumbre, control de orden ni validación frente a capacidad real. Los propios autores reconocen que MBTI carece de rigor, pero luego infieren razonamiento y planificación a partir de T y J sin evidencia externa. La contribución defendible es una demostración temprana de que prompts, datos, idioma y scoring alteran un perfil antropomórfico; MBTI no queda validado como evaluación de LLM.
Pregunta de investigación
¿Qué etiquetas MBTI producen distintos LLM al responder un cuestionario de 93 ítems, hasta qué punto cambian esas etiquetas con instrucciones explícitas o ejemplos, cómo se modifican tras entrenamiento continuado con tres tipos de corpus y puede ese perfil funcionar razonablemente como indicador de capacidades del modelo?