Sun, Baek y Kim proponen representar una dirección de personalidad como la diferencia de pesos entre un modelo base y una variante ajustada con uno de los diez extremos alto/bajo del Big Five en Big5-Chat. Tras entrenar diez variantes por backbone, esos vectores se escalan o combinan por aritmética de tareas, TIES y DaRE. En el caso de un solo rasgo, la puntuación BFI asignada por GPT-4o a respuestas abiertas sigue el coeficiente con correlaciones superiores a 0,9; el control se degrada al combinar cinco rasgos y mejora parcialmente con DaRE. Sin embargo, la comparación completa matiza la ventaja: en Llama el prompt simple obtiene la mejor correlación BFI media multirrasgo (0,834 frente a 0,646 para la mejor fusión), mientras que task arithmetic + DaRE solo lo supera ligeramente en el compuesto LIWC (0,304 frente a 0,289); en Qwen el prompt domina ambas medidas (0,883 y 0,364 frente a 0,613 y 0,242). Las pruebas con personajes, coreano, chino y visión muestran que los pesos pueden alterar salidas de modelos que comparten componentes Llama compatibles, pero no prueban una transferencia general entre arquitecturas. Además, la Tabla 3 contradice la afirmación de inversión: al restar los vectores Low, las cinco puntuaciones siguen por debajo del modelo base. El trabajo demuestra control de comportamiento puntuado bajo este protocolo y aporta una técnica de edición de pesos interesante; no demuestra una personalidad psicológica estable ni una representación universal de los rasgos.
Pregunta de investigación
¿Puede la diferencia de pesos entre un modelo base y modelos ajustados a extremos del Big Five funcionar como un vector escalable y componible que module de forma continua las salidas de modelos compatibles, preserve capacidades generales y se transfiera a personajes, otros idiomas y un modelo de visión-lenguaje?