Este artículo estudia cómo ChatGPT 4o, Gemini 1.5 Flash, Cohere Command y Pi.ai generan personas sintéticas marcadas por el género, y qué añade una evaluación participativa a los recuentos de expertos. Desde teoría feminista, HCI queer, performatividad y Diseño Participativo, no trata el sesgo como una desviación frente a una única verdad neutral: observa cómo nombres, etiquetas, ocupaciones, ambiciones, rasgos y posiciones sociales producen género. Su conclusión principal es que estas personas no deben sustituir a usuarios reales, aunque pueden servir como provocaciones para hacer visibles supuestos.
El diseño combina tres consultas directas con un piloto y dos talleres. En noviembre de 2024 se solicitaron 20 personas por combinación de cuatro modelos y los campos «Gender», «Gender Identity» o «Pronouns», y otras 20 por combinación de modelo y once productos. En enero de 2025 se usaron 50 nombres cuya probabilidad binaria de género en Demografix estaba entre 50 % y 70 %, cruzados con los mismos tres campos y cuatro modelos. Los libros públicos contienen 240, 880 y 600 filas: 1.720 personas. Pero cada condición parece una sola petición por lotes, de modo que hay 68 llamadas, 12, 44 y 12, y no 1.720 ejecuciones independientes. Sin repeticiones ni varianza entre llamadas, las frecuencias describen estos lotes, no tasas estables de cada modelo.
En la primera consulta, los cuatro lotes con «Gender» fueron casi totalmente binarios. Con «Gender Identity», ChatGPT produjo seis mujeres, dos hombres, dos personas no binarias, seis genderqueer y cuatro agender; Gemini y Cohere siguieron con diez mujeres y diez hombres, y Pi con diez mujeres, nueve hombres y una persona no binaria. Con «Pronouns», ChatGPT incluyó siete «they», Gemini mantuvo diez «he» y diez «she», Cohere añadió dos «she/they» y Pi un «they». El wording amplió etiquetas en algunos lotes, pero no de forma uniforme ni como solución general al sesgo.
En los diez productos no biológicamente dirigidos de la segunda consulta predominó un reparto cercano a diez mujeres y diez hombres. Para tampones, ChatGPT generó 18 mujeres y dos personas no binarias; Gemini diez mujeres, nueve hombres y una no binaria; Cohere diez mujeres y diez hombres; y Pi veinte mujeres. El artículo encuentra además más asociaciones femeninas con ocupaciones creativas, freelance y de cuidados, calidez y empatía; las masculinas con funciones técnicas o estables, ambición, análisis y carrera. Estos son recuentos descriptivos, no mecanismos causales.
La tercera consulta muestra los límites de llamar «neutrales» a nombres seleccionados mediante una API binaria. ChatGPT generó mayor diversidad de etiquetas; Gemini siguió casi completamente binario y Cohere solo amplió de forma limitada. Pi dio el mismo reparto para «Gender» y «Gender Identity». La auditoría confirma que ambas tandas de 50 coinciden en 49 perfiles completos y en 249 de 250 celdas de nombre, edad, género, ubicación y ocupación; solo falta una ocupación en la segunda. No puede determinarse si fue repetición del modelo o un problema de copia o procesamiento, pero no son realizaciones independientes.
Las hojas usan COUNTIFS, etiquetas exactas de ocupación y búsqueda por subcadenas de adjetivos después de normalización manual. Los umbrales de 15, 20 o 25 filtran la presentación; no son criterios estadísticos preregistrados. No se informan tests inferenciales, tamaños de efecto, intervalos o sensibilidad. Productos, prompts, tamaño de lote, CSV con punto y coma y decisiones de normalización estructuran los resultados. Las coocurrencias no revelan por sí solas su origen en los datos de entrenamiento.
Los talleres reunieron ocho voluntarios autoseleccionados: siete mujeres y un hombre; cuatro europeos, uno sudamericano, uno de Oriente Medio y dos asiáticos. Las tablas de edad y experiencia con LLM suman siete, aunque N=8, sin una nota explícita de missingness. Todos eligieron ChatGPT pese a ofrecerse cuatro interfaces. Reaccionaron a una persona construida desde su nombre, discutieron cómo juzgamos a otros, cocrearon personas y conversaron con ellas. Se reportan 27 personas cocreadas, pero sus tablas suman 27 edades, 25 ubicaciones y 26 géneros. El audio se transcribió de forma anonimizada y luego se borró; no se comparten transcripciones completas.
El análisis cualitativo combina codificación descriptiva, in vivo, conceptual y afectiva con un codebook teórico provisional, seguida de codificación focalizada y de patrones. Los tres autores codificaron un subconjunto inicial con 92 % de acuerdo y kappa 0,48, y otro con 98 % y kappa 0,85; la primera autora codificó el resto. No se dan tamaños, unidades, prevalencias, tablas ni cálculos. Los participantes expresaron frustración, diversión o incomodidad, cuestionaron la neutralidad del modelo e identificaron asociaciones que los agregados podían ocultar. El anexo público contiene 18 personas de debate, ocho seleccionadas y diez residuales, y deja ver que incluso una búsqueda explícita de diversidad puede producir arquetipos tipificados.
La evidencia respalda una conclusión acotada: en estos lotes de finales de 2024 y comienzos de 2025, las salidas fueron mayoritariamente binarias y asociaron género con trabajo, ambición y personalidad. Hacer explícitos identidad o pronombres amplió etiquetas en algunos casos, sobre todo ChatGPT, pero no eliminó estereotipos. No demuestra cuál modelo actual es menos sesgado, que 1.720 filas sean ensayos independientes, que el prompting inclusivo resuelva el problema, que las coocurrencias tengan una causa identificada ni que ocho participantes representen una población amplia.
La reproducibilidad descriptiva es mejor de lo habitual: se recuperaron el PDF final abierto, tres XLSX con prompts, filas, fórmulas y tablas, y el anexo de once páginas. No hay hojas ocultas, nombres definidos ni celdas de error. Faltan snapshots exactos, parámetros, seeds, chats crudos, IDs, timestamps por petición, entorno ejecutable y trazabilidad explícita por fila. Tampoco se recuperaron dos anexos nombrados en el artículo, transcripciones, workbook de codificación o cálculos de fiabilidad. La lectura responsable usa estas personas para interrogar sesgos, nunca como sustitutos directos de investigación con personas reales.