El artículo investiga cómo trasladar al comportamiento de un LLM las diferencias implícitas entre tutores humanos sin describirlas mediante un prompt de persona. Usa Question-Anchored-Tutoring-Dialogues-2k, conversaciones reales de apoyo matemático de la plataforma Eedi, y selecciona 21 tutores. Primero adapta Llama-3.1-8B-Instruct mediante LoRA para generar la respuesta de un tutor medio. Para cada contexto, la intervención humana real se trata como respuesta preferida y una muestra del modelo SFT como respuesta rechazada. Un objetivo inspirado en BiPO aprende una dirección de activación compartida v en la última capa y un coeficiente positivo delta_i por tutor, normalizado para que la media sea uno. En inferencia se suma alpha * delta_i * v a todos los tokens. Por tanto, no se aprende un vector con dirección distinta para cada persona: los 21 tutores se ordenan por intensidad sobre un único eje, con coeficientes entre 0,83 y 1,21.
El split es 80/10/10 dentro de cada tutor. La parte denominada validación se usa para optimizar el vector y los coeficientes y también para seleccionar el checkpoint; el test contiene diálogos nuevos de los mismos tutores. La evaluación compara cada generación con la respuesta humana mediante ROUGE-L, BLEU, similitud coseno de SentenceBERT y preferencia de un juez Prometheus-Eval. En el tramo medio de 1.971 turnos, la similitud coseno sube de 0,385 a 0,426 y el juez prefiere la versión dirigida en 58,7% de comparaciones, mientras ROUGE-L baja de 0,165 a 0,157 y BLEU de 0,019 a 0,018. En el tramo inicial, las tres métricas de similitud empeoran, coseno 0,392 a 0,321, ROUGE-L 0,285 a 0,206 y BLEU 0,070 a 0,041, aunque el juez da 57,1% de victorias. Agregado sobre 2.623 turnos, alpha=0,5 obtiene los mejores ROUGE-L (0,187), BLEU (0,028) y coseno (0,407), pero solo 53,9% de preferencia; alpha=1 eleva esa preferencia a 58,2% a costa de menor solapamiento léxico.
La interpretación cualitativa propone un continuo desde apoyo afectivo y andamiaje, pasando por instrucción diagnóstica, hasta asistencia breve orientada a terminar la tarea. Esa lectura se basa en tres preguntas seleccionadas y varios ejemplos, sin etiquetas pedagógicas sistemáticas, anotadores ciegos ni correlaciones. Además, imitar a un tutor no equivale a enseñar mejor: el propio extremo de coeficiente alto incluye respuestas confusas y de baja inversión pedagógica. El objetivo no mide corrección, aprendizaje, engagement ni bienestar del estudiante. Los mismos tutores están en las tres particiones y el corte es por diálogo, no por pregunta; el resultado demuestra imitación dentro de identidades conocidas, no inducción zero-shot de nuevos tutores.
La auditoría de datos confirma 1.971 conversaciones, 68.717 mensajes y 25 tutores reales en los CSV públicos. Los 21 retenidos son exactamente los que tienen al menos 14 conversaciones; cuatro con 1, 2, 5 y 7 quedan fuera sin que el criterio se explicite. Hay 67 conversaciones con dos a cuatro IDs de tutor y el paper no publica cómo resuelve esos relevos. Tampoco publica el split experimental. El repositorio enlazado corresponde a otro artículo de estudiantes simulados: contiene el framework SFT reutilizado, pero no el código del vector, las métricas, el juez, checkpoints, semillas, outputs ni resultados de este trabajo. No se especifican los checkpoints exactos de SentenceBERT o Prometheus, no hay evaluación humana, intervalos, significación o ejecuciones repetidas. La contribución respalda que una intervención unidimensional puede desplazar modestamente el estilo de Llama-3.1-8B hacia tutores ya observados; no valida personalidad psicológica, calidad pedagógica, interpretabilidad causal ni generalización a tutores nuevos.