Este preprint compara tres formas de inducir expresiones asociadas a los Big Five en modelos instruct: aprendizaje en contexto con ejemplos (ICL), adaptadores LoRA (PEFT) y vectores de activación (mechanistic steering, MS). La evidencia central son cambios respecto a una línea base propia de cada ejecución en una tarea de alineación, siete materias de MMLU, 53 tareas de GAIA y el subconjunto ambiguo de BBQ. ICL obtiene alineación alta con cambios de capacidad pequeños en ambos modelos; PEFT logra la media de alineación más alta y en LLaMA-3 también conserva MMLU/GAIA, mientras que en Gemma algunos rasgos empeoran; MS, evaluado solo en Gemma, alinea menos y puede producir caídas grandes en MMLU y desplazamientos de sesgo de hasta ±29,7 puntos. El hallazgo más defendible es que el efecto depende mucho del método, el rasgo, el modelo y el benchmark, no que exista una jerarquía universal. El trabajo aporta configuraciones y una idea de dataset contrastivo de 4.000 ejemplos, pero la evaluación es de una sola ejecución por benchmark, no publica intervalos ni todos los baselines, aplica MS a un solo modelo y no libera todavía el código o dataset prometidos. Por ello, sus afirmaciones sobre estabilidad, profundidad representacional, cognición e interpretabilidad deben tratarse como hipótesis, no como conclusiones establecidas.
Pregunta de investigación
¿Cómo cambian la expresión de cinco rasgos, el rendimiento en tareas y el sesgo demográfico al controlar la personalidad declarada mediante ICL, LoRA o vectores de activación, y qué compromisos de eficacia, coste y supuesta estabilidad presenta cada técnica?